Prácticas de Sociología
Práctica 1
Habilidad Informacional
Práctica 2
¿Qué conexiones ha hecho el documental con tu yo adolescente?
Cuando pienso en el instituto tengo el corazón un poco dividido. Por una parte era un sitio en el que me aburría en múltiples ocasiones; me evaluaban de un modo que no entendía; notaba los favoritismos por parte de los profesores y una parte de mi se frustraba por ello; estudiaba cosas que no me interesaban; y había profesores que se notaba que no querían estar ahí. Todos esos factores hicieron que el instituto, como institución, no fuese una maravilla.
Por otro lado, lo más importante y lo que me animaba a levantarme e ir a clase, mis compañeros y amigos, los cuales me alegraban los días.
Volviendo a los profesores, recuerdo en 4º de la ESO como un profesor nos hizo valer de menos al comentarnos que no todos valíamos para hacer bachillerato, que no todo el mundo valía para estudiar, desmotivando a todos aquellos que no sacábamos notables y sobresalientes. En otra ocasión recuerdo a otro profesor que en bachillerato me dijo que yo no valía para hacer unos determinados estudios, de nuevo haciéndome valer de menos, en este caso de forma personal. Es cierto que no todas las personas destacan en todas las materias, cada persona tiene sus puntos fuertes y débiles, pero las formas de comunicarlos, en el caso de ser pedida la opinión, es un aspecto imprescindible.
Los alumnos comentan que no conocían las partes más sensibles de sus compañeros, porque es cierto que en la adolescencia se lleva mucho hacerse el guay y el fuerte. Cuando yo era adolescente no era muy distinto, por un lado me hacía la dura para evitar que nadie se metiese conmigo y por otro lado podía ponerme a llorar si me había pasado algo, aunque fuese delante de gente. Nunca me ha importado llorar delante de la gente, no lo veía como una debilidad y sigo sin verlo así, sin embargo, con esfuerzo aprendes a gestionar tus emociones, porque generalmente nadie te enseña.
Cuando era joven también pensaba que decepcionaba a mi familia, y tal vez fuese así. La familia muchas veces no intenta hablar de forma asertiva con los jóvenes, porque sienten que ellos no saben de la vida, que lo adolescentes “no están en lo que tienen que estar”. Los adultos no son conscientes de que los adolescentes son personas con su propia vida, y que aunque no sepan muy bien lo que hacen en ocasiones, deben equivocarse por ellos mismos y perseguir sus propias metas.
Recuerdo perfectamente como la chica más inteligente de toda la promoción quería estudiar periodismo, le encantaba. Sus padres comenzaron a decirle, junto con todos los profesores, que ella debía estudiar medicina porque era muy lista y sacaba muy buenas notas, frustrando así su sueño. Este año acaba 4º de medicina y no 4º de periodismo.
Cuando estaba en el instituto el insulto estaba a la orden del día, y al igual que ellos el insulto no se utilizaba para ofender de forma seria. En ocasiones podemos insultar sin darnos cuenta del daño que podemos ejercer sobre el resto de las personas, ya que no sabemos los problemas que puede arrastrar el resto.
Cuando le preguntan cómo se ve dentro de 10 años y no lo sabe me veo muy reflejada, porque realmente yo tampoco sabía como iba a ser mi vida, y en ese aspecto me encontraba muy perdida, es difícil saber que es lo que quieres cuando ni siquiera sabes aún quién eres.
Cuando el chico de la chaqueta azul ha comenzado a hablar sobre el colectivo me ha recordado como en la ESO muy pocas personas, por no decir ninguna, son capaces de decir que tienen una orientación sexual diferente a la normativa (heterosexual), ya sea por miedo al qué dirán o porque ni siquiera se lo han planteado como opción, debido a la falta de información. Recuerdo una pequeña charla informativa sobre relaciones sexuales en la ESO en la cual solo nos dijeron en muchas palabras que debemos usar preservativo para prevenir enfermedades de transmisión sexual, y que el vello púbico es necesario. En ningún momento nos hablaron de los tipos de relaciones que se pueden tener y de que tipos de prevenciones llevar a cabo en cada caso, dando por hecho en todo momento que las relaciones que teníamos o íbamos a tener eran entre un hombre y una mujer.
En definitiva creo que los adolescentes deben ser más escuchados y comprendidos, porque al igual que el resto son personas individuales, y deben de desarrollarse como tal.