El bullying

Hablamos de bullying o de acoso escolar cuando un niño o adolescente es agredido tanto físicamente como verbalmente de manera continuada por compañeros de su clase. Es importante diferenciar cuando es de forma continuada a un conflicto aislado. 

Las cifras de niños que sufren bullying son muy altas, siendo del 10% en los adolescentes de 12 a 16 años. Durante los años 2020 y 2021, fueron exactamente un total de 11.229 casos en nuestro país.

Respecto a los tipos de bullying que encontramos podemos diferenciar: físico, psicológico, verbal, sexual, ciberbullying y exclusión social. Desde mi punto de vista unos se dan más que otros pero todos son igual de importantes y dañinos para el niño.

Algunos de los factores que intervienen son:

- Individuales: la forma de ser, carácter y personalidad.

- Familiares: depende de las conductas que se aprendan en casa, se desarrolla un carácter mas o menos violento.

- Socioculturales: las diferentes culturas, estilos de vida o ideologías, influyen en la conducta de los niños. 

- Escolares: la falta de preparación del profesorado y las políticas poco sancionadoras para el agresor. 

Debemos tener en cuenta que en esta situación, en la cual diferenciamos a la victima, al agresor y a los espectadores, tanto la víctima como el agresor sufren consecuencias.

En la victima encontramos: baja autoestima, inseguridad, fracaso escolar, fobia escolar o suicidio.

En el agresor encontramos: conductas delictivas, violencia en otros aspectos cotidianos, incapacidad para establecer relaciones sociales sanas, fracaso escolar y baja responsabilidad.

Una vez analizada la situación debemos llevar a cabo diferentes actuaciones:

Trabajo con la víctima:

- Programar para reforzar su autoestima.

- Planificación de una atención.

- Dinámica de trabajo en el grupo-clase.

- Aplicar programas de apoyo entre compañeros.

Trabajo con el agresor:

- Diálogo con el agresor para concienciarle de su actitud negativa.

- Dinámica de trabajo en el grupo-clase.

- Aplicación de programas cognitivo-conductuales en los que se enseñarán habilidades sociales basados en el aprendizaje social y la resolución de conflictos.

Trabajo con las familias:

- Evitar comportamientos agresivos y palabras malsonantes en presencia de los menores.

- Fomentar valores como la responsabilidad, cooperación, compañerismo, solidaridad, humildad...

- Enseñarle a controlar sus emociones e impulsos.

- Enseñar a los menores a pedir disculpas y a reconocer los errores


Se trata de un punto muy importante dentro de la educación, la convivencia, ya que el ser humano es un ser social y debemos aprender a convivir unos con otros y a respetarnos. Es por ello que la escuela debe fomentar un buen clima y evitar este tipo de situaciones conflictivas, para poder desarrollar unas buenas habilidades sociales en nuestros jóvenes. 

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